sábado, 16 de mayo de 2009

Eafael E. Yepes Blanquicet

Docencia y poesía un buen ejercio para la creación

Escritor, poeta, narrador e investigador. Nació en Cartagena el 22 de diciembre de 1954. Realizó sus estudios primarios en el Colegio San José de Torices y bachillerato enla Escuela Normal Piloto de Cartagena. Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad de Santo Tomás y especialista en Didáctica del Lenguaje de la Universidad de Cartagena. Ha sido docente del Liceo de Bolívar, Centro Nocturno Madre Bernarda, Ciudad Escolar de Comfenalco, Universidad de Pamplona y la Institución Educativa Ana María Vélez de Trujillo, de la que es Coordinador. Es autor de los poemarios “Poemas Visuales”, “Presentimientos”. Entre sus obras narrativas están “Ese lunar que tienes tú” y otros cuentos (1994-2008). “El erotismo como metáfora del poder” (Ensayo). “El carácter carnavalesco de la poesía de Luis Carlos López” (2008), trabajo con el cual ganó en el Concurso Escribe Caribe, en la modalidad de Ensayo. “La Huelga de Las Bananeras: Un episodio macondiano a la sombra del sindicalismo colombiano del siglo XX”, Ensayo (2008). Miembro de varios talleres literarios, entre ellos Yngermina.

Amaury Díaz Romero

Una vida dedicada a contar cuentos y ganar premios

Escritor, gestor cultural, docente e investigador colombiano. Nació en 1955 en la ciudad de Montería. Desde hace muchos años reside en la ciudad de Barranquilla. Estudió Ciencias Sociales en la Universidad del Atlántico, además realizó un postgrado en Gobierno y asuntos públicos en la Universidad Simón Bolívar. Ocupó el cargo de Gerente del Fondo Mixto de Cultura del Atlántico. Su carrera de escritor le ha deparado muchas alegría y satisfacciones al ocupar puestos importantes en los siguientes concursos: Tercer Puesto en el Concurso Binacional de Cuento Colombo-Venezolano, realizado en Cucúcuta en 1981. Primer Puesto en el Concurso Nacional de Cuento de la Universidad Autónoma del Caribe de la ciudad de Barranquilla (1982). En 1983 es finalista del Concurso de Cuento de Comfamiliar de Barranquilla, y ocupa el segundo puesto en el Concurso Iberoamericano de Cuento de Valparaiso, en Chile. En 1985 ocupa el primer puesto en el Concurso Nacional de Cuento de la Universidad de Cartagena. En 1988 tiene Mención en el Concurso Libro de Oro Hispanoamericano de Madrid. Es finalista en el concurso de Cuento de la Universidad Metropolitana de Barranquilla (1999) y en el 2002 lo es del Concurso Nacional de Cuento de la Revista Mefisto de Pereira. En 2007 es finalista en el concurso Libro de Cuento de la Universidad Central y en ese mismo año con la obra La Puta Decente obtiene Mención en el Premio de Novela “Benjamín James” de Alicante, España. Ha publicado los siguientes libros: La Cachucha Bacana (Cuentos), La Noche tiene piernas de mujer (Cuentos), Venus (Novela), Las Lubricidades de Colón y la Reina (Cuentos), Marzo Negro (Novela) y la Puta Decente. Fundador y Presidente de la Asociación de Escritores del Atlántico.

domingo, 10 de mayo de 2009

Álvaro Angulo Bossa

De abogado, músico, poeta y loco: todos tenemos un poco

Investigador, músico, abogado e historiador. Nació en la población de Turbaco el 30 de agosto de 1935. Dos años después, en 1937, a raíz de la muerte de su padre, su madre se trasladó a Cartagena, específicamente al barrio el Cabrero, ciudad de la que solo saldría años después cuando inició estudios de Derecho en la ciudad de Bogotá.
Realizó sus estudios de bachillerato en el Colegio de La Esperanza y Derecho en dos universidades: Cartagena y Libre de Bogotá. Ha ocupado los cargos de Juez Civil, Magistrado del Tribunal Administrativo de Bolívar y docente durante más de veinte años de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cartagena, que por sus excelsas calidades y su meritoria labor e investigaciones la Facultad de Derecho de la Universidad de Cartagena, le otorgó el título de profesor Emérito, dignidad alcanzada por muy pocos docentes.
Es autor de los libros “Añoranzas del Cabrero”, “Aspectos sociales y Políticos de la Historia de Cartagena en los siglos XVI y XX”, “Crónicas y añoranzas de Cartagena”, “Instituciones Políticas y Derecho Constitucional General” y “Novelistas y Cronistas de Cartagena de Indias”.
Casado con doña Mirna Arrieta Gómez, son padres de Julia Débora, Álvaro y Cesar. Actualmente es docente de la facultad de Derecho de la Universidad Libre, escribe una columna en El Universal y hace parte de una agrupación musical.
En los libros de Álvaro Ángulo Bossa, se siente el ambiente aún bucólico de la ciudad de Cartagena de Indias. En Añoranzas del Cabrero, el autor recrea las crónicas de su propia vida con el ambiente, con las tradiciones, con las costumbres y con los personajes de uno de los sectores más tradicionales y de más historia de la ciudad.
Su vocación por la música, según el mismo alguna vez lo ha expresado, le nace desde cuando siendo aún muy niño se iba a las playas de Marbella a escuchar a los cantores aborígenes que vendían sus notas a los turistas. Actualmente es integrante de la “Las Congas de Oro”, una agrupación musical compuesta por profesionales de la ciudad y en donde, además de hacer coro es el que lleva el peso de la batería.
Miembro de la Academia de Historia de Cartagena, de algunas sociedades de Juristas y de la Asociación de Escritores de la Costa, y de otras organizaciones de Intelectuales, en la actualidad se dedica al ejercicio del derecho, de la docencia, de la música y de la investigación, fruto de ello es su próximo libro sobre la Música en el Caribe colombiano.
Álvaro Angulo Bossa es un típico hombre Caribe, por su forma espontánea, su manera de ser descomplicada, su forma de vestir, su trato amable, su locuacidad y todos esos valores que caracterizan al hombre del trópico. Eso le ha granjeado el cariño y la amistad, no solo de sus alumnos, de sus exalumnos, sino de todas aquellas personas que de una u otra manera le han tratado alguna vez.

Juan V. Gutiérrez Magallanes

Rastreando tradiciones e historia chambacuneras

Docente, investigador, poeta y furibundo reivindicador de los derechos de la etnia afrodescendiente. Nació en Cartagena a finales de 1946, en el barrio de San Diego. Bachiller del Liceo de Bolívar de Cartagena, en tiempos en que los “profesores tenían miedo de llegar”. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad Pedagógica y Tecnologica de Colombia de Tunja, en la facultad de Ciencias de la Educación en el Área de Biología y Química. Además ha realizado diplomados sobre estudios Afrocaribes.
En su condición de docente ha sido profesor en la Escuela Normal Piloto de Cartagena, Colegio Soledad Acosta de Samper y del Liceo de Bolívar, en donde además de docente fue Coordinador Académico de la Jornada Matinal.
Ha publicado las siguientes obras “Chambacú a Tiña Puño y Patá”, “Getsemaní: Oralidad en Atrios y Pretiles” en co-autoría del Licenciado Jorge Valdelamar M. Crónicas y Poemas en El Diario Universal y El Boletín del Jubilado del Departamento de Bolívar y “La Lírica en las Ciencias Naturales”.
Es miembro de la Asociación de Escritores de la Costa y de la Red para el Avance de las Comunidades Afrodescendientes.
Ha sido conferencista del Parlamento de Escritores e Intelectuales del Caribe, del que es miembro fundador, en las versiones V y VI.
Ha sido coordinador y Director de Yngermina, Taller Departamental de Escritura Creativa, y Producción de Textos.

Miguel Iriarte

Poeta de estirpe sinuana
oeta, ensayista, gestor cultural, investigador cultural, ex catedrático de Teoría y Crítica Literaria de la Universidad del Atlántico y catedrático de Semiología y Lingüística de la Universidad del Norte.
Actualmente es director de la Biblioteca Piloto del Caribe, director y editor de la revista de investigación, arte y cultura víacuarenta y director de la Revista Oral Astrolabios. Hace parte también del comité editorial de la revista internacional Berlín 26 °.
Ha publicado los siguientes libros: “Doy mi Palabra”, Ediciones Simón y Lola Gübereck, Bogotá, 1985, “Segundas Intenciones”, Ediciones Metropolitanas, Barranquilla, 1996 y “Cámara de Jazz”, en edición bilingüe, español/ inglés, Barranquilla 2005. Tiene en preparación un cuarto poemario titulado Semana Santa de mi boca, también prepara un volumen que se titula Protextos, que compila notas, conferencias, artículos, ensayos y entrevistas sobre temas académicos y culturales y una novela tentativamente titulada La ceja del tigre.
Sus poemas aparecen antologados en los siguientes volúmenes de poesías: Poetas en Abril, ediciones Sociedad de la Imaginación, Medellín, 1985, Panorama Inédito de la Poesía Colombiana, Procultura, Bogotá, 1986. Revits Prometeo, Edición Especial del Festival Internacional de Poesía de Medellín, 1994, Revista Casa Silva, Dossier de Poesía del Caribe Colombiano: antología de poesía y de poetas de Sucre. Atlas poético de Colombia, Bogotá, 1996, Antología de Poetas de Sucre, Ediciones Gobernación de Sucre, Sincelejo, 1997, Cinco poetas de Sucre, Ediciones Fondo Mixto de Cultura de Sucre, 1998, Antología de la Poesía Colombiana, Biblioteca Familia, Presidencia de la República de Colombia, 1997, Quien es quien en la poesía Colombiana, Ministerio de Cultura, Bogotá, 1998.
Ha participado en recitales individuales y colectivos en Colombia, Cuba, Estados Unidos e Italia.

Yahaira Pinilla


Combina periodismo y poesía


Yajaira Pinilla Carrascal.-Poetisa de 34 años, nacida en Ocaña Norte de Santander, residenciada en Barranquilla. Licenciada en Ciencias Sociales, egresada de la Universidad del Atlántico. Especialista en Gestión Educativa, egresada de la Universidad de Pamplona.

Periodista y Relacionista Pública. Se ha desempeñado como asesora de comunicaciones en el sector público y privado, reportera de varios medios de comunicación, docente universitaria y gestora de proyectos en el campo gremial.

Por varios años ha venido cultivando su gusto por las letras y la poesía a través de múltiples publicaciones, recitales y eventos culturales. Reconocimiento: Mujer Sobresaliente. Colegio Cristhoforo Colombo 2007. Miembro de Poetas del Mundo. Miembro de la Voz de la Palabra escrita. Miembro del cí rculo de profesionales de la Comunicación

Marielena Aldana



Poetisa bolivarense, aunque nació en la ciudad de Sahagún., en el Departamento de Córdoba. Desde que tenía cuarenta días de nacida vive en la ciudad de Cartagena.

Realizó sus estudios primarios en el Colegio La Candelaria y bachillerato en el Gimnasio Femenino del Carmen. Egresada de la Facultad de Administración de Empresa en la Universidad del Atlántico. Ocupó el cargo de Coordinadora Administrativa del Hospital Universitario de Cartagena, durante ocho años.

Es miembro del taller de Literatura de la Asociación de Escritores y en cuya organización se desempeña como Protocolo Empresarial. Ha participado en diversos recitales y muchos de sus pomeas están publicados en periódicos, revistas y en portales de Internet.

sábado, 9 de mayo de 2009

Edaurdo Márceles Daconte

Figura del arte y de las letras en el Mundo


Nació en Aracataca (Colombia) pero desde temprana edad vivió en Barranquilla. Al terminar la primaria se trasladó a Nueva York en donde completó la licenciatura de Humanidades (B.A.) en New York University (1970) y asistió al Centro de Estudios Latinoamericanos de la University of California (Berkeley) para un posgrado en historia cultural de América Latina.
Regresó a Colombia en 1975 para enseñar historia del teatro de América Latina en el programa de posgrado de la Universidad Javeriana y de literatura inglesa y estado-unidense en la Universidad La Gran Colombia de Bogotá. En 1986, la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai (China) contrató sus servicios como profesor visitante de estudios latinoamericanos y editor del diccionario chino-español. Después de permanecer un año como Distinguished Visiting Professor en la Universidad de Miami-Dade (Florida), regresó a Nueva York en 1989 donde se desempeñó como curador multicultural y conferencista sobre temas culturales e históricos de América Latina en el Queens Museum of Art del cual renunció en 1995 para dedicarse a la investigación cultural.
En Colombia publicó el libro de cuentos Los perros de Benares y otros retablos peregrinos (Editorial La oveja negra, 1985) y el libro de ensayos La crítica de arte y las tendencias de la pintura en Colombia (Minrex, 1984), así como numerosos artículos, entrevistas, reseñas literarias y artísticas en diarios y revistas de Colombia, Estados Unidos y América Latina. En 1993 apareció su antología Narradores colombianos en USA para la colección Escritores colombianos en la diáspora del Instituto Colombiano de Cultura. De igual modo, publicó Nereo López: Testigo de su tiempo, biografía del destacado fotógrafo cartagenero, comisionada por el Ministerio de Cultura de Colombia para la colección Vida y Obra (2002). Relámpagos en la oscuridad, una novela aún inédita, trata sobre los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Además del volumen de Los recursos de la imaginación: Artes visuales de la región andina de Colombia, siglo XX (Vol. II) es el autor de Los recursos de la imaginación: Artes visuales del Caribe colombiano (Editorial Mejoras, Barranquilla, 2008), y Los recursos de la imaginación: Artes visuales de Oriente y Occidente, en preparación En su bibliografía se incluyen también Quince poetas para iniciar el milenio: Antología bilingüe de poesía colombiana en USA (2000), Los hijos de Sandino (1980), libro autorreferencial de testimonios sobre la revolución sandinista, y Gabo en China y otros ensayos y reportajes.
En el proceso de escribir ¡Azúcar!: La biografía de Celia Cruz (Reed Press, New York, 2004 edición bilingüe, español-inglés; segunda edición Azúcar Editores, Ltda. Bogotá, 2005) renunció a su trabajo como editor de la revista de cultura y entretenimiento Vida-Hoy que circula semanalmente con el periódico Hoy de Nueva York, para dedicarse tiempo completo a la escritura y a la investigación cultural. Desde finales del 2004 se radicó en Salgar (Atlántico), donde ejerce también como corresponsal y colaborador en publicaciones de Colombia y Estados Unidos, y como asesor de asuntos culturales para diversas organizaciones nacionales e internacionales.

Adriana Rosas

Una cuentista rosa en la Arenosa

Nació en Bogotá y se crió en Barranquilla. Se ha desempeñado en cargos culturales en Barranquilla y Barcelona (España), fue coordinadora de la I muestra de Cine, Literatura y Ciudad, y ejerce la docencia en la cátedra de literatura y cine, en la Universidad del Norte. Hizo la Maestría en Literatura en la Universidad Autónoma de Barcelona, elabora su Tesis Doctoral sobre literatura escrita por mujeres. Dirige el Taller de Creatividad Literaria Vista al cuento. Próximamente será publicado uno de sus textos en la Antología Voces con vida del I Concurso Internacional de Cuento Breve en México, sus cuentos también aparecen en el libro Vista al cuento- Sonidos interiores, y en La casa de las palabras ciegas.

Tatiana Guardiola

Escribiendo siempre para los niños
Escritora, docente y periodista de opinión. Natural de Santo Tomás, una población cercana a Barranquilla y famosa por los flagelantes de Semana Santa. Licenciada en Idiomas de la Universidad del Atlántico. Especialista en Administración Educativa de la Universidad del Tolima. Columnista de opinión del periódico La Libertad. Libros publicados: ¡No me esperen mañana! (Cuentos), 2003, Tinta y pinceles para mi amante (poemas), 2005, colección de cuentos ANTIGUALLA, 2009, Cuentos infantiles Mascotas, año 2009. Sus poemas han sido incluidos en las antologías “Homenaje a la familia”, Ediciones Luna y Sol y “Vuelve a soñar”, Editorial Antillas. E- guardiolataty@hotmail.com

Nelson González-Ortega


Lleva de la mano la literatura colombiana en el exterior


Catedrático de Literaturas Hispánicas en la Universidad de Oslo (Noruega). Obtuvo su licenciatura (Filkand) en la Universidad de Estocolmo (Suecia), su Maestría (Master in Hispanic Literatures) en The University of Alberta-Edmonton (Canadá) y su doctorado (Ph.D. in Spanish Language and Literature) en The University of Wisconsin-Madison (EE.UU). Ha enseñado en universidades de Canadá, Estados Unidos, Suecia y Noruega. Actualmente participa en el proyecto multicultural sueco (1999-2004): "Literature and Literary History in a World Context". Especialista en la novela hispanoamericana de los siglos XIX y XX y la teoría literaria del siglo XX. Sus libros y artículos literarios han sido publicados en Escandinavia, Estados Unidos y América Latina. E-mail:: nelson.gonzalez-ortega@kri.uio.no

Manuel Guillermo Ortega

Volvio literatura el Tedio en la Casa de Asterión


Cuentista, ensayista y profesor de la Universidad del Atlántico, donde coordina el área de Literatura. Par académico inscrito en COLCIENCIAS. Coordinador del Grupo de Investigación Literaria —GILKARÍ— categorizado en A, en Colciencias. Firma sus trabajos con el seudónimo de Guillermo Tedio. Ha ganado varios concursos nacionales e internacionales de cuento. Es Licenciado en Filología e Idiomas. Estudió Derecho, graduándose con una tesis meritoria sobre Derecho de autor o Propiedad intelectual. Magíster en Literatura hispanoamericana, del Instituto Caro y Cuervo de Bogotá. Sus trabajos críticos han sido publicados en revistas y periódicos de Colombia y el extranjero. Sus cuentos “Lucero de mi noche”, “Historia de un hombre pequeño”, “Ritual de las alas del gusano” y “No han visto el mar mis ojos” aparecen publicados en antologías de cuento colombiano, la última realizada por el cuentista Jairo Mercado Romero y editada por la Universidad del Magdalena. Relatos suyos han sido traducidos al francés y al italiano. Ha publicado tres libros de relatos: La noche con ojos, También la oscuridad tiene su sombra y El amor brujo. Ha realizado investigaciones críticas sobre Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Denzil Romero, Augusto Roa Bastos, Gabriel García Márquez, Jorge Artel, Marvel Moreno, Héctor Rojas Herazo. Edita y dirige en Internet la revista de estudios literarios LA CASA DE ASTERIÓN, indexada por la Universidad de Oxford. Adelantó, en Convenio Universidad del Atlántico-COLCIENCIAS, una investigación sobre valores identitarios en el cuento caribe colombiano, en los años 2002-2003. Email: guillermotedio@hotmail.com

Dina Luz Pardo Olaya

Poetisa que hace de la vida una Metáfora

Poetisa, periodista radial, dirigente gremial, activista política y excandidata al concejo de Barranquilla. Nació en San Marcos (Sucre) el 7 de noviembre de 1973 y reside en Barranquilla (Colombia); de profesión Periodista y Relacionista Pública, dirigente gremial y poetisa por vocación. Miembro de la Sociedad de Escritores del Atlántico, del Colectivo Artístico Cultural Luna y Sol y de la Plataforma Literaria Club Dante -España-.

Se desempeñó como reportera de algunos medios radiales en esta ciudad, “Pase la Tarde Con Caracol, regional”; en el informativo dìa al dìa por Colmundo Radio, como conductora y coordinadora y en el Radar Económico de la Costa como Reportera Económica. Estuvo vinculada a la Empresa de Desarrollo Urbano de Barranquilla, EDUBAR S.A. Actualmente dirige el gremio de comerciantes del Centro Histórico de Barranquilla, ASOCENTRO, en donde ha desarrollado una lucha tenaz, incansable y persistente, por la recuperación integral del centro. Su poesía ha sido publicada en varias ediciones de la Revista-taller Luna y Sol, en la antología de Poesía Universal “Rostros y Versos” (El Salvador), en la revista Literaria Club Dante y en el libro VUELO DE JAZMINES, antología poética en homenaje póstumo a Meira Delmar; directora de la Revista Cariguaña, edición exclusiva del Centro Histórico de Barranquilla. Libros publicados: “El leve trazo de mis huellas” y “Albricias y un ponqué de ilusiones”, Orquídea Editores (2007); “Quebranto de flor” (1998), Ediciones Luna y Sol. Su voz, su vibrante y necesaria voz, ha engalanado escenarios y recitales de la última década de la Arenosa y de las ciudades del Caribe Colombiano.

Es Miembro del cuerpo directivo de la Fundación Mi Hogar, Niños del Centro, en Barranquilla. Además, es Miembro Fundadora de “Albricias y un ponquè de ilusiones”, fundación que tiene por objeto trabajar por los niños con cáncer. A raíz de su experiencia personal, a través de su hija Marìa Camila, quien falleció a la edad de ocho años y medio a causa de un cáncer, Dina Luz se comprometió a trabajar para gestionar a través de la fundación diferentes tipos de apoyo que requieren los padres de otros niños con cáncer. Algunos video-poemas suyos están colgados en Youtube: Eres niño y me gustas. La receta de hoy. Beso. Para cuando seas grande. Lloverá, esta noche lloverá.



LA RECETA DE HOY


La cocina espera por mí
para hacer contigo mi mejor receta.
He adobado tu piel, con dulces fragancias a naranja,
le puse la sazón de mis manos
y a los olivos le extraje su opulento aceite,
para que el roce sea fluido, suave, armonioso.
Ahora tras mezclar y entremezclar,
han quedado residuos en mis uñas.
Se me quedó empotrado algo de ti,
así que lameré uno a uno mis dedos,
para que tu amor no solo se me entre por tus besos,
tus caricias y tu sexo.
El vino…
El vino lo caté en tu sonrisa
que me dejó un halo de entrega total,
de una cosecha que hoy ya no existe,
que me ebria y me endulza
la última libido de mi pudor.
Todo está dispuesto,
te cociné a la temperatura total de mi cuerpo,
de mi vientre.
probé y supe que mi plato era perfecto;
exquisito… para repetir.



domingo, 27 de abril de 2008

Poeta

Canadelario Obeso


Considerado por la crítica como el primer poeta negro de América. Nació en la ciudad de Mompox el 12 de enero de 1849 y murió en Bogotá el 3 de julio de 1883, después de soportar una lenta agonía a causa de la herida producida accidentalmente cuando limpiaba un arma. Versiones iniciales decían que se había pegado un certero balazo.
Llevó una vida de alegrías y sinsabores, pero también de triunfos y satisfacciones. Sus primeras letras las aprendió en la entonces Universidad de San Pedro Apóstol, hoy Colegio Pinillos, en su natal Mompox.
El mérito de su poesía radica en que es primero de todos los poetas del país que incluye en su exigua pero significativa producción literaria la jerga de los bogas del río y el sufrimiento y martirio de su raza, etnia de los negros africanos esclavizados.
Obeso legó a las letras colombianas las obras “Cantos Populares de mi Tierra”, “Gramática Latina”, “Secundino el Zapatero” y “La Familia Pigmalión”.


Canción del Boga Ausente

Que trite que eta la noche
La noche que trite etá;
No hay en er cielo una estrella
Remá, remá.

La negra re mi arma mía
Mientras yo brego en la má,
Bañao en suró por ella,
¿Qué hará? ¿Qué hará?

Tar vé por su zambo amao
Doriente sujpirará
O tar vé ni me recuerda…
¡Llorá! ¡Llorá!

Las jembras son como toro
Lo r’eta tierra ejgraciá;
Con acte se saca er peje
Der má, der má!...

Con acte se abranda er jierro
Se roma la mapaná…
Cortante y ficme? laj pena!
No hay má, no hay má!...

Que ejcura que etá la noche,
La noche que ejcura etá;
Asina escura e la ausencia
Bogá, Bogá!...

Madrigal a
Carlos José Restrepo

Dices que no me quiere; que la olvide...

¿Y bien sabes lo que es amor?¿Sabes lo que me pides?
Si el mismo Dios me dice que la olvide,
Le digo a Dios que NO....
Y si en castigo a mi blasfemia impía
Me la quita veloz,
Entonces, me suicido: voy al cielo
Y se la quito a Dios.

Cuentista

Gilberto Garcia Mercado

Nació el 5 de febrero de 1965 en Fundación (Magdalena) Colombia. Escritor autodidacta. Actualmente reside en Cartagena de Indias, Bolívar. Barrio Boston, sector El Pueblito. Calle de las Flores No. 44C-40. Tel. 6743584. Colombia.
Ha escrito en El Universal de Cartagena. Hoy Diario del Magdalena. Publicó en el 2000 el libro de cuentos “La otra cara de Eva”. Recogido por El Heraldo Revista Dominical. Ganador del Concurso Nacional de Cuentos del Caribe 1995. Segundo lugar en el Concurso Proyecto Editorial de la Secretaría de Educación y Cultura de Cartagena. Posee cuentos, artículos, crónicas y novelas inéditos.
gilgarmer@hotmail.com
gilgarme@yahoo.com


Algunos Trabajos del autor


CRÓNICA COLOMBIANA.

Se observa vociferar al hombre de pie en el escaño. La atmósfera nutrida de perfumes raros y extravagantes surge con la formación, el carácter, y la región que el senador representa. Los ambientalistas huelen a río y humedad, el Amazonas, la Sierra Nevada de Santamarta y los parques naturales les preocupa y les llena sus agendas. Por el contrario, los amigos del progreso a cualquier precio, hacen gala de que el país debe entrar en la comercialización maderera, defienden a pundonor la destrucción de grandes bosques, aunque para atenuar el daño manifiestan la siembra de especies que crezcan en el menor tiempo posible.
El hombre la emprende contra aquellos Representantes que no defienden el bienestar ni la integridad de los colombianos. Fuera, y antes del debate, el Ministro hizo gala de componendas, de que el partido de Gobierno es mayoría, que si este o tal senador vota a favor aténgase a los beneficios burocráticos, pero si no…
El Senador eleva las manos al cielo del Congreso. Un Dios medroso ante tal jauría de lobos no sabe por qué se hallan allí los padres de la patria. Los cerebros más doctos, como el camaleón se mimetizan pero tras de sus mentiras…
El otro día, ese mismo Senador llegó a un pobre suburbio de una capital costeña. Cómo impresionaba su fisonomía, su extremada delgadez, su aire de hombre pulcro. El Dios del Congreso le concedió la virtud de la política, y este luzbel se rebeló en contra de sus dogmas, y Dios no supo qué hacer frente a ese hijo renegado de su Congreso Perfecto... Desde entonces se los observa allí, pues aquél no es el único, destapando ollas podridas, tirándose los trapitos en la cara, mentándose la madre, pasando por filántropos, realizando todo tipo de milagros y con la convicción de tener la solución para todo tipo de problemas. Aunque para ello recurran a sus dotes de culebreros, de sus diplomas invisibles pendiendo de sus pechos en donde consta la carrera de matones o corruptos, en las guerrillas, paramilitares, las mafias del narcotráfico o en la propia clase política. Es tal la oratoria que convencen a todo el mundo. A la perfección estudian sus ademanes frente a las cámaras, cómo sonreírles a las reinas, y ganarse la adepción de escritores como García Márquez. ¡Qué tal si han engañado a Dios…! El hombre que vociferaba dijo que aliviaría la pobreza de los pobres, que la política con él era a otro precio, que no habría más impuestos, que aumentaría la cobertura en salud, y que habría más viviendas y no sé cuántos puestos de trabajo. Puras chácharas y fanfarronerías porque hoy se siguen muriendo, los pobres en los hospitales, de pobres…
Los egresados de medicina, los ingenieros, los maestros, los escritores y los hombres de m, no hallan trabajos dignos, algunos degradados en su dignidad se agolpan en las esquinas, a vender minutos en celular, a transcribir en algún café en Internet porque si no, te mueres de hambre, carajo.
Ese mismo hombre del suburbio, se vuelve a levantar, energúmeno, agita documentos para sustentar sus denuncias, se los restriega en la cara a los representantes del Gobierno, recuerda lo que dijo en cierta ciudad costeña, la pulcritud y la honradez es el eslogan de toda mi vida pública. Yo me debo a mis comunidades. ..
Pero entonces, en la soledad del cuarto de estudiante, en el fragor de restaurantes y cafeterías, en el puesto de vendedor ambulante, en el vehiculo escolar, en canales de televisión y periódicos. Al otro lado del charco, el Papa y el Vaticano, se tragan el cuento que ya no es a lo colombiano sino que amenaza con contagiar el mundo. El político hace su trabajo, vive a expensas del más pendejo, si vive delinquiendo lo premian con una rebaja de pena, y, entonces en la cárcel, donde se encierra al individuo para regenerarlo y mostrarlo como ejemplo para la sociedad, de los malos, se halla mejor que en un hotel de cinco estrellas…
Ese mismo senador, rechoncho moralmente, abandona el recinto, parece ofuscado a punto de un paro cardiaco pero no hay tal, mira sobre el hombro a los de la oposición, aterriza con una sonrisa a la prensa asombrada. Lanza algunas expresiones despectivas, a un lado del umbral un líder de aquella comunidad de cierta ciudad costeña, con el que estableció relaciones fuertes para obtener su credencial de Representante, espera durante toda la sesión del parlamento la promesa del senador, díganle que lo recibo a las cuatro, le había dicho su asistente. Pero el Senador pasa por encima del pobre líder, ni siquiera lo mira, y manifiesta algo así como no lo conozco, señor. Ya fuera del recinto, el Senador sube a su vehículo blindado. Se dirige al sur, donde habita la clase social prestante de la Capital. El cronista reconoce la casa de un Presidente o de un expresidente lo mismo da. El padre de la patria desciende del vehículo, y en seguida, al asomar en el umbral, estalla la lluvia de aplausos por cinco minutos. Se hallan allí los miembros del Gobierno, el Presidente o un expresidente lo mismo da, disidentes, y toda la parafernalia de quienes en el Congreso de Dios montan el Teatro más conmovedor que hasta el mismo William Shakespeare, lo envidiaría. En la mente del espectador, aún persiste el álgido y rimbombante espectáculo del debate. El país entero se paraliza, la gente opina mientras el político de turno, el gobierno, y el gabinete en pleno choca copas, beben y bailan hasta el amanecer. Y claro, la recepción la pagan los bolsillos de los colombianos.


EL ERMITAÑO
Cuento

Otra vez despierto. Las ruinas de Flor del Valle están untadas de mí. O puede ser lo contrario. Pero aquí estoy de nuevo. Allá, donde la hierba ha invadido las casas en ruinas, ahí estoy yo. He perdido la noción del tiempo. El día y la noche pasan con una sucesión inalterable. No sé qué día es hoy. Ni en qué mes estamos. Han pasado tantos años que el cabello, la barba, y el bigote se arrastran por el suelo. Mi piel está pálida y débil. Y camino paso a paso, como los ancianos. No sé por qué no me he marchado de aquí. Mi alma se ha acostumbrado a la soledad y a las ruinas. Soy un bicho que vive en la oscuridad. Y que le tiene miedo al sol y al frío que bajan de la Sierra. Cuando los guerrilleros llegaron al pueblo, yo venía de Valparaíso. Así que alcancé a ver la explosión en la oscuridad. Y mil veces le di las gracias a Dios porque yo no alcanzara al sordomudo que iba en su bicicleta, raudo, para Flor del Valle. Yo le grité y hasta le lancé una piedra cuando veía que él ya iba por la curva y sabía que no lo iba a alcanzar jamás. “Jacinto”, le grité.
Anduve a pie toda la noche. Y aunque me envolvía la oscuridad, por momentos la luna iluminaba todo el camino. Me sentía feliz recibiendo las brisas estivales. Y desafié a todos los demonios. Cuando sentí las explosiones y las ráfagas de la metralla, algo bruscamente se desprendió de mí. Pensé en Rosalba a quien le había prometido fidelidad horas antes de que me marchara en bicicleta para Valparaíso. Y un presentimiento, agudo como la noche, poco a poco se fue refugiando en mí. Entonces cada ráfaga o explosión que escuchaba le ponía alas a mis pies. En mi loca carrera tropezaba con arbustos y hierbas – a veces caía y me golpeaba terriblemente – pero me levantaba con nuevos bríos, como un condenado a muerte busca su salvación. No sé cómo llegué a contemplar, con una impotencia tal, el dantesco espectáculo. Aquellos como el teniente de la policía, que pedía a gritos – en unas escenas desgarradoras - que “Dios mío, ayúdenme”, eran rematados sin clemencia alguna por parte de la guerrilla. Así vi cómo don Euclides Miranda – a quien le debíamos tanto, y que en la agonía de la muerte había corrido desesperado en un intento por sofocar el incendio, que consumía sus propiedades, y aquel camión y aquella planta obsoleta que eran su orgullo, y que tanto había servido a Flor del Valle – vino a morir acribillado por uno de los tantos desalmados de la subversión.
Son imágenes que se repiten. Lentas, borrosas pero que atormentan el espíritu. Fue como una magia de Navidad. Como quemar juegos pirotécnicos. Así ardió Flor del Valle. He luchado todos estos años por sacar esos recuerdos de la mente. Pero cuando digo que voy a marchar – y me miro en el espejo de la acequia – cuando digo que iré de ruina en ruina, de casa en casa, de este pueblo fantasma, sólo para buscar unas tijeras oxidadas, y cortar toda esta pelambre, entonces aparece Rosalba con su carita angelical diciéndome – con un hilillo de sangre en las comisuras de sus labios – “por favor, amor. No me abandones”. Entonces agarro la vieja bicicleta que se averió la noche infernal en Valparaíso, monto en ella, pedaleo con más fuerza, y recorro el pueblo fantasma dándole mis saludos a don Euclides Miranda, y uno que otro beso para Rosalba Tres Palacios.
Ha sido una tortura todos estos años. He visto cómo se termina de caer toda Flor del Valle. Despacito. Piedra a piedra. Como si un Dios colérico odiara las ruinas. Y estuviera confabulado contra la permanencia de éstas en el tiempo. Hoy la maleza, el polvo y el olvido, se han adueñado del pueblo. ¿Qué pueblo? Divago, porque Flor del Valle ha muerto. Al principio la Flor se mantuvo altiva. Y mantuve las esperanzas de hallar a Rosalba Tres Palacios viva. Me dije: “Hay que perpetuar a la especie. Flor del Valle no puede morir así”. Entonces apartaba los escombros de su casa. Y como no la encontrara me alegré. “Se la llevaron los guerrilleros”, pensé. No todo estaba perdido, porque Rosalba Tres Palacios engendraría nuevos hijos. No importaba que los concibiera con un guerrillero, o con un hombre bueno. Lo importante sería eso: Que preservara la especie. Algún día su hijo vendría a rescatarnos del olvido. Vendría montado en un caballo blanco. Azotaría los cuatro puntos cardinales. Y soplaría fuerte…Y ¡zas! El pueblo emergería de entre sus ruinas. Altivo, buen pueblo. Buena gente. Yo quise mucho a Rosalba Tres Palacios. La quise para tener hijos. Para que los hijos de nuestros hijos y de todas las gentes que vivían aquí, continuaran con el legado: Ser una raza nueva y pura dentro de esta violencia que socava el país. Y de la cual fuimos unas víctimas inocentes. Porque nosotros no tuvimos la culpa. Nosotros jamás alzamos la voz para denigrar las actuaciones de la guerrilla .Y si ellos se habían instalado en el Guayabo, pues eso nos tenía sin cuidado. ¿Por qué una población distanciada del mundo – que no albergaba resentimientos ni envidias, ni pretendía exigir la mayor atención de un Gobierno que nunca conocimos, fatuo, mentiroso – podía terminar así? Era una pregunta que quedaba sin respuesta.
Y pasaban los años – o los días, pues había perdido la noción del tiempo – esperando ese hijo de Rosalba Tres Palacios y el guerrillero. Pero los días llegaban parsimoniosos, entre el tedio ocasionado por la soledad del pueblo, y el cuchillo del no saber el porqué su esperado hijo no llegaba. Entonces el corazón se fue secando. Se volvió de piedra, y me convertí en un ser extraño. A veces despertaba de madrugada, y me iba hasta la casa de la muchacha, y me extasiaba contemplando su fantasma. Allí estaba ella demacrada, lívida, pero tremendamente enojada. “No quiero saber nada de ti” – me decía exaltada – “Tu dolor no me deja descansar en paz”. Entonces fue cuando comprendí, después de reflexionar y darle vueltas en la cabeza al problema, que ella tenía razón. Tenía que luchar por olvidarla. Por eso cuando irrumpí en su casa en ruinas, y le dije que, “me marcho definitivamente de aquí”, no atendí a sus súplicas. “Por favor, amor. No me dejes”, me dijo. Pude quedarme en ese sitio todo este tiempo. Y vivir lleno de sus recuerdos. Pero entonces más lívida y demacrada la vi, y fue entonces cuando comprendí que ella estaba triste, y verdaderamente muerta. Jamás volví a las ruinas de su casa. Jamás volví a tropezarme con su fantasma. Y me olvidé de Rosalba Tres Palacios.
¿Qué me queda por hacer ahora? ¿Marcharme a la ciudad y buscar una mujer con quien perpetuar la raza? ¿Me quedan energías todavía? No sé. Vivir esta vida silenciosa y oscura es como andarse peleando con Dios. Entonces parece que alguien en el instante me dijera que “no corras, que ese es tu destino”. Y enseguida, enojado, monto en la bicicleta, y me voy para el colegio. Quiero ver a la profesora Luisa, y yo y sus alumnos, siempre agarrados de su mano. Quiero ver las piernas bien torneadas de la profesora Nena Díaz. Observar al profesor Luís Cuadro perseguir al loco Carlitos. Y a sus alumnas correr, espantadas, porque el loco les ha mostrado el sexo grande y erecto. Ah, qué tiempos aquellos. Si hasta veo a don Próspero Ballesteros cuando abría la tienda. Lo retrato soñoliento en el taburete recostado contra la pared. Pleno medio día y con un sol canicular. Y yo, comandando la pandilla de barrio Abajo, destapando despacito los frascos de los dulces, para entonces vaciarlos lentamente en nuestros bolsillos.
Las nostalgias, creo yo, no cesan nunca. El pueblo perdió los encantos de sus alrededores. Ya ni la Manguita – con la bonanza de mangos en otros tiempos – presenta sus paisajes y riachuelos. (Nosotros no esperábamos el Apocalipsis humano que sería la guerrilla en Flor del Valle). Todo ahora luce triste, estéril. Hoy ya no veo el gesto noble de Kalimán, un perrito que alzando su patita se orinó los volantes en los que venía impresa la fotografía del Presidente llamando a los guerrilleros a la reconciliación. “Perro pendejo” – dijo don Camilo Ahumada – “Ahora no sabremos cómo se llama el Presidente”. Y golpeando la tierra con los pies, espantó al animal, mientras los cuatro volantes se deshacían por la humedad en sus manos. Fue entonces cuando vimos por primera vez los helicópteros artillados. (Desde ellos habían lanzado los volantes sobre el inexpugnable cielo de vegetación de Flor del Valle). El ruido despertó por completo a la población. Y al instante llegó un muchacho alarmando al pueblo, porque los guerrilleros se habían instalado en El Guayabo.
Mi casa está aquí, o en cualquier parte de este pueblo fantasma. Me alimento de los pocos frutos de la Manguita, o de algún animal que cae en las trampas que les tiendo. La vegetación se ha vuelto abrupta. .Y ya las pocas vías de entrada que tenía Flor del Valle, están bloqueadas por las ruinas, las piedras y la vegetación que los años y el río y la acequia, han volcado sobre ellas. Camino con un tedio enorme. A veces creo que debo de tener ochenta años o acaso un siglo. No sé. Vivir así, aislado de todo el mundo, es como volver al principio de la civilización. A su estado natural. A veces, cuando los músculos no responden, por la permanencia de éstos, en una sola posición, creo que ahora si, “lentamente me está llegando la muerte”. Pero entonces si me levanto, me piso la barba o el cabello, y me voy de bruces contra el suelo. De pronto he visto sombras. Imágenes. Me dicen que escape de aquí. Pero simulo ser un ciego entre esta mole de escombros y ruinas que taponan las salidas de Flor del Valle. Finjo, porque no quiero dejar los recuerdos. Son mi vida. Porque el día que salga de aquí estaré, irremediablemente, ahora sí, tristemente, totalmente y definitivamente, muerto ya, el último hijo de Flor del Valle.
Sé que oscilo entre el péndulo de la razón y la locura. Divago. La soledad me aterra. Quiero correr hacia otro mundo. Olvidarme de Flor del Valle. Ya me parece que traspaso las barreras, las ruinas. Voy a saltar los enormes fardos. No debo mirar hacia atrás. Aunque las hierbas y las espinas me hieran. Aunque las hormigas y las avispas me azoten en el camino. Ya estoy brincando el último fardo. No, no debo mirar hacia atrás. Pero miro, y desfallezco, y dejo de fingir. Amo mis recuerdos y regreso a Flor del Valle. Moriré con él. (Soy una estatua de sal).


Publicado en el Dominical de El Universal de Cartagena de 2000



Investigador

Ubaldo Elles Quintana Investigador, docente, historiador y ecologista. Nació en Turbaco (8 de junio de 1950), aunque se encuentra residenciado en Cartagena,
Es miembro de la Sociedad Colombiana de Historiadores, de la Asociación de Escritores de la Costa y del Centro de Historia Cartagena de Indias. Ha sido rector de varias Instituciones Educativas del Distrito, entre ellas “Fernández Baena” y actualmente de la Institución Educativa “Fernando de la Vega”.
En su calidad de docente investigador, expresa su quehacer de historiador en una serie de trabajos sobre la historia local, como son: Cartagena Indígena (1985), La Inquisición en Cartagena de Indias (1988), Cartagena de Indias, una historia para los niños de Colombia (1991) Esbozo de Historia Social y Económica de Cartagena (1991), y Cátedra de Historia de Cartagena (2004).
Como creador del proyecto Cátedra de Historia de Cartagena de Indias, a través de la Fundación de investigación Pedagógica de Bolívar FINPEB logró la institucionalización de la Cátedra mediante el decreto 596 de octubre 12 de 1990, expedido por la adminis­tración distrital de la fecha.
En muchos de sus trabajos desarrolla los fundamentos pedagó­gicos de la Cátedra, la cual actualiza con las, .orienta­ciones básicas de la Ley General de la Educación (Ley 115 de 1994) la resolución 2343 de 1996 sobre indicadores de logros curriculares, y los lineamientos de las cien­cias sociales, establecidos por el MEN de Colombia.
Dirigida a los niños, jóve­nes y docentes de la Educación Básica, la obra tiene como objeto, además de motivar a los lectores al conocimiento y reflexión sobre el acontecer his­tórico de Bolívar y Car­tagena, sensibilizarlos para la conservación del patrimonio cultural, espe­cialmente del patrimonio monumental, motivo de orgullo y honra de Colom­bia contemporánea.
Fiel a su concepción de la historia social y econó­mica, el autor explica cada época de la historia bolivarense y cartagenera, bajo esa concepción destacando los procesos de las épocas, Indígena, Colonial, siglo XIX, siglo -XX Y siglo XXI, logrando
.Así una versión de la historia total del Depar­tamento de Bolívar y Car­tagena de Indias, expuesta en breves esbozos como lo plantea el autor.

viernes, 18 de abril de 2008

Investigador y Poeta

Álvaro Suescún Toledo

Economista, escritor, investigador cultural, periodista y una de las grandes figuras de las letras colombianas. Nació en Barranquilla en 1951, ciudad que lleva en el alma y en el corazón.
Muchos de sus trabajos, algunas veces, sobre periodismo y otras veces sobre cultura, han sido publicados en El Heraldo, Diario del Caribe de Barranquilla, en El Universal de Cartagena, en El Tiempo de Bogotá y en El País de Cali y en las revistas Olas, Puesto de Combate, viacuarenta, Aguaita y Casasilva, entre otras.
Durante mucho tiempo, con los poetas Miguel Iriarte y Joaquín Mattos Omar, produjo el programa radial de difusión de poesía “Canción de la Vida Profunda”, que en la Arenosa y en el departamento del Atlántico mantuvo la más alta sintonía.
Entre sus obras editadas están “Carlos Franco: Danza en el Recuerdo” (2007) y “De la vida que pasa – Escritos periodísticos de Jorge Artel”. Suéscún es quizás una de las personas que más ha investigado al poeta cartagenero y la que más autoridad tiene para expresar un juicio sobre sobre el autor de "Tambores en la Noche".

Además muy pronto estarán en ambiente literario los libros “Vida y Obra de Estercita Forero” y “Gustavo Ibarra Merlano, el poeta”.
Actualmente reside en la ciudad de Barranquilla.

Poeta


Rómulo Bustos Aguirre

Nace en Santa Catalina de Alejandría (Bol.) en 1.954. Estudios de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Cartagena y de Literatura Hispanoamericana en el Instituto Caro y Cuervo (Santafé de Bogotá).
Ha publicado : El oscuro Sello de Dios (1.988), Lunación del Amor (1.990), En el Traspatio del Cielo (1.993), Antología de Poetas Costeños (1.993), Palabra que Golpea un Color Imaginario (1.996) : compilación de los tres títulos anteriores, realizada por la Universidad Internacional de Andalucía., La Estación de la Sed (1.998).
Primer Premio Concurso Nacional de Poesía, organizada por la Asociación de Escritores de la Costa (1.985), por el libro El Oscuro Sello de Dios, Premio Nacional de Poesía Colcultura (1.993), por el poemario En el Traspatio del Cielo. Muestra de su trabajo ha sido incluida en varias antologías de la poesía colombiana. Como dibujante ha participado en diversas muestras colectivas de artes plásticas.

Consejo

Elegir con cuidado un punto del airecubrirlo con el cuenco de ambas manosArrullarlo
Irlo puliendo en su silencioPiensa en dios cuando construyósu primer caracol o su primer huevoAcerca el oído para oír cómo lateAgítalo para ver si respondeSi no puedes con la curiosidadhaz un huequito para mirarlo adentroNada verás. Nada escucharásHas construido un buen vacíoPonlo sobre tu corazón y aguardaconfiado el paso de los años

Cotidiano


Como sucede con los cuadros que cuelgan
en las paredes
cada mañana sorprendes
una leve inclinación de tu adentro
Cada mañana crees corregir este desnivel
Pero entre la primera posición y la segunda
queda siempre un residuo
una brizna de polvo que se acumula
Sobre esta oscura aritmética se edifica tu alma

Escena 1
De aquella escena entre paredes de caña
ay tierra apisonada
sólo recuerdas
el desleído rostro del difunto y la mosca
nítidamente emergiendo de su boca entreabierta
Luego está esa pregunta del catecismo
que nunca supiste responder
¿Qué significan las palabras Vida Perdurable?
La pregunta sigue revoloteando
zumbante como una mosca

Crónica de la noche
"es un ave muy negra arrastrando las grandes alas"

Anuncia la hermana mientras suelta las oscuras
Trenzas
mirando más allá de la ventana, entre los árboles
y yo adivino la noche deslizándose
como si hubiera estado todo el tiempo oculta
bajo el palo de tamarindo
La sombra del ciruelo, la sombra de la casa,
la sombra del mecedor
Todo el día
la sombra ha seguido las cosas como animal manso
con bozales de luz
Ahora un aliento desconocido la esparce
Algo nace de la espalda de las cosas y las envuelve
y late y trepa invisible
Algo se duerme en el plumaje de los árboles
Pero todo empieza junto al palo de tamarindo
Algo de la frescura de la noche queda siempre
escondido entre sus ramas, bajo su fresco sombrero
"es un pavorreal"
Añade la hermana, mirando las estrellas
peinando largamente la noche

Político

Jaime Angulo Bossa
Abogado, político, investigador bolivarense, nació en Cartagena (6 de mayo de 1924). Ha sido elegido Concejal de Cartagena, Diputado a la Asamblea de Bolívar, Representante a la Cámara y Senador de la República. Presidente de la Dirección Nacional Liberal.
Además se ha desempeñado como Profesor de Derecho Procesal General, Rector de la Universidad Libre de Bogotá y Embajador Plenipotenciario de Colombia ante las Naciones Unidas. Es autor de varias obras, entre ellas, “Mi encuentro con la Constitución”, “Izquierda, poder Constituyente y Constitución” y “Antiparidad y Antihegemonía”. Junto con los líderes liberales Simón Bossa López y Jorge Navarro Padrón fundó el periódico “Consigna” que circuló en Cartagena y Bolívar en los años sesenta
.

Poeta


Lidia Corcione Crescini


Abogada, Egresada de la Universidad de Cartagena, escritora (Narrativa y poemas), nació en la ciudad de Cartagena (Colombia), colaboradora con la Revista Unicarta de la Universidad de Cartagena, en donde le han hecho publicaciones de algunos de sus poemas en la edición No.101.
Recientemente en la última edición No. 103 del mes de Noviembre de 2.005, le publicaron un cuento “Sin identidad” e hizo la trascripción de un manuscrito inédito que escribió el Dr. Manuel Zapata Olivella: “Por los caminos del homosapiens” (Antropólogo, renombrado escritor colombiano de novelas y cuentos).
Experiencia en la docencia durante 10 años, , Instituto John F Kennedy, Corporación Tecnológica de Bolivar, IAFIC, Instituto Piaget, actualmente docente en el Área de Filosofía en el Colegio Británico en los grados 9, 10, 11 y 12.
Columnista en la página Editorial del periódico “El Universal”. Ha realizado recitales invitada por el Museo de Arte Moderno de la Ciudad y en las Librerías Ábaco y Bitácora. Fue invitada a leer sus poemas en la Feria Internacional del libro en la ciudad de Bogotá en Mayo de 2.006
En dos ocasiones le han publicado algunos de sus poemas en la Revista Voces de Madrid-España, en la Revista Aula de la Región Caribe de Colombia , en la Revista Oxigen de Madrid (España) y en la Revista Remolinos.
Seleccionada con su poema SIN LIMITE, en el cuarto concurso de poesía de la Librería Mediática de Venezuela, y seleccionada y seleccionada en el XV Certamen Internacional de poesía breve y narrativa en Argentina.


POEMAS- Autor: LIDIA CORCIONE CRESCINI


TE LEO

Eres
mi poema desnudo

Te leo
bajo las luces
desveladas
de mi estancia



INSINUACIÓN

Dánzame en tu fuego
en tus llamas desprevenidas
que flamean sin contornos

Consúmeme
libérame
de este ardor
detrás de la luz morada
que matiza en rojo intenso y
paciente se diluye

Devórame en tus leños.



EXTRANJERO



Extranjero de mi cuerpo.

Habitas en tu desierto
después de aquellos encuentros transitorios
en esas noches de luz baja
ardiente sol
y encrucijada



INHUMANO

Un niño de la calle,
salta y juega con los anhelos postergados

Sus manos suplicantes
arañan sus berrinches
de frustraciones continuas

Su sombra cuarteada
lleva el olor del vicio
que se evapora cada noche
en los cartones del hastío.

Leo en sus manos vacías el hambre
Y derramo una lagrima ensangrentada
que se expande en el crujir
de las noches frías.



MAGIA


Si esta boca mía
tuviera arte
mi palabra
la escribiría en un lienzo para ti



SED

Te vi allí.
Me esperabas ansioso
con tu sonrisa de niño

En tu mano
una copa de agua

Oasis
de mi
desierto




BÚSQUEDA

Salgo en tu búsqueda
bosque otoñal

Mis ansias quebradizas
de pálpitos cenicientos
se deslizan en la brizna

Escucho el crujir
relamiendo mis oídos
en el follaje íntimo que
ansioso
aguarda la primavera



SIN PALABRAS

He de partir
lo sé
Entre la bruma y el delirio
Después del ardor
tu
frío


(95) 6651687
CORREO ELECTRÓNICO
licorcione@gmail.com