domingo, 27 de abril de 2008

Poeta

Canadelario Obeso


Considerado por la crítica como el primer poeta negro de América. Nació en la ciudad de Mompox el 12 de enero de 1849 y murió en Bogotá el 3 de julio de 1883, después de soportar una lenta agonía a causa de la herida producida accidentalmente cuando limpiaba un arma. Versiones iniciales decían que se había pegado un certero balazo.
Llevó una vida de alegrías y sinsabores, pero también de triunfos y satisfacciones. Sus primeras letras las aprendió en la entonces Universidad de San Pedro Apóstol, hoy Colegio Pinillos, en su natal Mompox.
El mérito de su poesía radica en que es primero de todos los poetas del país que incluye en su exigua pero significativa producción literaria la jerga de los bogas del río y el sufrimiento y martirio de su raza, etnia de los negros africanos esclavizados.
Obeso legó a las letras colombianas las obras “Cantos Populares de mi Tierra”, “Gramática Latina”, “Secundino el Zapatero” y “La Familia Pigmalión”.


Canción del Boga Ausente

Que trite que eta la noche
La noche que trite etá;
No hay en er cielo una estrella
Remá, remá.

La negra re mi arma mía
Mientras yo brego en la má,
Bañao en suró por ella,
¿Qué hará? ¿Qué hará?

Tar vé por su zambo amao
Doriente sujpirará
O tar vé ni me recuerda…
¡Llorá! ¡Llorá!

Las jembras son como toro
Lo r’eta tierra ejgraciá;
Con acte se saca er peje
Der má, der má!...

Con acte se abranda er jierro
Se roma la mapaná…
Cortante y ficme? laj pena!
No hay má, no hay má!...

Que ejcura que etá la noche,
La noche que ejcura etá;
Asina escura e la ausencia
Bogá, Bogá!...

Madrigal a
Carlos José Restrepo

Dices que no me quiere; que la olvide...

¿Y bien sabes lo que es amor?¿Sabes lo que me pides?
Si el mismo Dios me dice que la olvide,
Le digo a Dios que NO....
Y si en castigo a mi blasfemia impía
Me la quita veloz,
Entonces, me suicido: voy al cielo
Y se la quito a Dios.

1 comentario:

Ylyetzen Exnius dijo...

Gracias por mostrar panorámicamente las biografías y reseñas de autor de tantos escritores que no son muy renombrados en el interior, a pesar del significativo papel que han realizado varios de ellos en la historia literaria del País.

En el caso específico de Candelario Obeso, quien, a pesar de tener un puesto destacado en el acervo cultural, no es muy conocido por los jóvenes lectores como yo.

Agradezco, una vez más, su labor.