domingo, 30 de diciembre de 2007

Abel José Ávila Guzmán


Infatigable fabulador de Lata
Ensayista escritor, sociólogo, periodista, poeta, politólogo, ex-alcalde, ex-representante, editor, y docente universitario, natural del corregimiento de Lata (28 de agosto de 1939, Barranquilla 14 de febrero de 2005), en el municipio de El Guamo, en los Montes de María.
Es sin duda alguna uno de los escritores más prolíficos del país y posiblemente el que más obras ha escrito y quien más tinta ha arrancado a los investigadores en torno a su obra.
Es autor de “Planificación simulada del Desarrollo social”, “El líder carismático”, “Teoría de los valores sociales”, “Leña y fuego”, “Curso de Sociología”, “Sociología económica”, “Comunidad y Desarrollo”, “Sociología del hambre”, “Explosión Demográfica”, “Palenque semillero de negros, “El único camino”, “Las vainas de Juancho Polilla”, “Sobre los orígenes del hambre”, “En los pliegues de la Noche”, “Peregrinación a la Nostalgia”, “Juancho, hombre típico”, “El Pensamiento Costeño Diccionario de Escritores”, Tomos I, II, III y IV, “Sobre el lomo de las premoniciones”, “Visión Caribe de la Literatura colombiana”, “El Clan de Mama Cola”, la gran epopeya de Lata, y su último libro “Prolegómenos”.
Fue el primer alcalde popular de El Guamo, representante a la Cámara por el Atlántico y últimamente se desempeñaba como profesor visitante visitante de varias universidades latinoamericanas. Fue director del suplemento literario del Diario La Libertad. Miembro fundador de la Asociación de Escritores de la Costa y del Parlamento de Escritores e Intelectuales del Caribe Colombiano, del que se desempeñaba como presidente al momento de su muerte. Egresado de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, se enorgullecía de su amistad con el padre Camilo Torres Restrepo. Fue elegido Representante y Senador de la República, por el Departamento del Atlántico.

1 comentario:

Nestor Sierra dijo...

Abel Avila le mostró al guamero el camino para saber diferenciar entre ser importante para la eternidad y ser importante para el momento; lástima que la mayoría de los guameros no supueron elegir.

El sobresale por una riqueza que no se mide en billetes.

Néstor Sierra